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domingo, 31 de enero de 2016

La oveja negra

Tengo que irme, evadirme, alejarme simplemente porque no soy el tipo de persona del siglo XXI. No cumplo con los estereotipos: no mantengo al día mis cuentas subiendo tweets cada cinco minutos y una foto al día, no pongo comentarios chorrra, no hago que el mundo entero sepa si he jugado un partido, si lo he ganado o si lo he perdido, si he estado con mis amigos o mi familia. Y no acaba ahí, lo peor, sin duda, el mayor defecto que tiene esta generación y una de las mejores características que tenía la anterior, es esa capacidad de hablar cara a cara sobre cualquier tema tanto serio o como sin importancia, para así tener la posibilidad de fijarte en su expresión, en los cambios del tono al hablar o incluso en sus gestos. Ahora eso se ha perdido y lo que queda son los whatsapps, los mensajes, las llamadas de teléfono y lo más parecido a un cara a cara es nada más y nada menos que el Skype.

Y esa, ESA no soy yo. Y no creo que por eso sea más sosa, más seria o menos divertida, simplemente estoy un poco retrasada, un poco chapada a la antigua como dicen algunos y bastante más sociable (si me preguntáis a mí).
Soy esa oveja negra que se ha perdido y no se encuentra, esa pieza del puzzle que no encaja. Y a pesar de los momentos duros, difíciles y, a veces, deprimentes (porque los hay); vagando por el mundo con la única compañía de mi mente, soy feliz.

lunes, 4 de enero de 2016

El desafío de ser uno mismo

Ser uno mismo. ¿Qué quiere decir? ¿Cómo lograrlo? ¿Por qué hablamos de desafío?

Muchos piensan que ser uno mismo significa hacer lo que quieras, sin esconderte, sin avergonzarse. En parte, tienen razón. Sin embargo, no es únicamente eso, implica mucho más. Para ser uno mismo primero hay que conocerse a uno mismo. Es decir, saber cuáles son tus puntos débiles y fuertes, tener claras tus ideas, anteponerte a las reacciones negativas, entender lo que te hace feliz y comprender lo que te hace daño. Implica ser fiel a tus creencias; no ceder a cada situación en contra de tu voluntad, lo cual conlleva saber decir “no”; actuar sin inseguridades, tener una buena autoestima y seguridad en uno mismo…

Nos referimos a ello como un desafío porque no es fácil enfrentarse a los demás para defender tus ideales. No es fácil expresar tus opiniones sin sentir miedo al rechazo. No es fácil tomar tus propias decisiones como tampoco lo es estar satisfecho contigo mismo. A pesar de no ser fácil, es posible. Yendo pasito a pasito, mejorando un poco cada día, hasta que al cabo del tiempo, la debilidad de la que rehuías es tu punto fuerte, la inseguridad que tanto temías se ha convertido en tu propio ejemplo de superación. Aunque la voluntad es de uno mismo, es imprescindible también el apoyo de la familia y de unos buenos amigos que estén a tu lado en tus peores momentos.

Cuando tus acciones no tengan los resultados que te esperabas, mantén la cabeza bien alta, sé fuerte y aprende, no te decepciones de ti mismo.



Y recuerda, ser uno mismo sólo depende de ti.